me estoy atando los zapatos, contento, silbando, y de pronto la infelicidad.
Pero esta vez te pesqué, angustia, te sentí previa a cualquier organización mental,
al primer juicio de negación. Como un color gris que fuera un dolor y fuera el
estómago. Y casi a la par (pero después, esta vez no me engañas) se abrió paso el
repertorio inteliginle, con una primera idea explicatoria:"Y ahora vivir otro día,
etc." De donde se sigue: "Estoy angustiado porque...etc."
Las ideas a vela, impulsadas por el viento primordial que sopla desde abajo
(pero abajo es sólo una localización física). Basta un cambio de brisa (¿Pero qué es
lo que la cambia de cuadrante?) y al segundo están aquí las barquitas felices, con sus
velas de colores. "Después de todo no hay razón para quejarse, che", ese estilo.
Me desperté y vi la luz del amanecer en las mirillas de la persiana. Salía de tan
adentro de la noche que tuve coomo un vómito de mí mismo, el espanto de
asomar a un nuevo día con su misma presentación, su diferencia mecánica
cada vez: conciencia, sensación de luz, abrir los ojos, persiana, el alba.
En ese segundo,con la omnisciencia del semisueño, medi el horror de lo que
tanto maravilla y encanta a las religiones: la perfección eterna del cosmos, la
revolución inacabable del globo sobre su eje. Náusea, sensación insoportable de
coacción. Estoy obligado a tolerar que el sol salga todos los días. Es monstruoso. Es
Inhumano.
Antes de volver a dormirme imaginé (vi) un universo plástico, cambiante,
lleno de maravilloso azar, un cielo elástico, un sol que de pronto falta o se queda
fijo o cambia de forma.
Ansié la dispersión de las duras constelaciones, esa sucia propaganda
luminosa del Trust Divino Relojero.
Pero esta vez te pesqué, angustia, te sentí previa a cualquier organización mental,
al primer juicio de negación. Como un color gris que fuera un dolor y fuera el
estómago. Y casi a la par (pero después, esta vez no me engañas) se abrió paso el
repertorio inteliginle, con una primera idea explicatoria:"Y ahora vivir otro día,
etc." De donde se sigue: "Estoy angustiado porque...etc."
Las ideas a vela, impulsadas por el viento primordial que sopla desde abajo
(pero abajo es sólo una localización física). Basta un cambio de brisa (¿Pero qué es
lo que la cambia de cuadrante?) y al segundo están aquí las barquitas felices, con sus
velas de colores. "Después de todo no hay razón para quejarse, che", ese estilo.
Me desperté y vi la luz del amanecer en las mirillas de la persiana. Salía de tan
adentro de la noche que tuve coomo un vómito de mí mismo, el espanto de
asomar a un nuevo día con su misma presentación, su diferencia mecánica
cada vez: conciencia, sensación de luz, abrir los ojos, persiana, el alba.
En ese segundo,con la omnisciencia del semisueño, medi el horror de lo que
tanto maravilla y encanta a las religiones: la perfección eterna del cosmos, la
revolución inacabable del globo sobre su eje. Náusea, sensación insoportable de
coacción. Estoy obligado a tolerar que el sol salga todos los días. Es monstruoso. Es
Inhumano.
Antes de volver a dormirme imaginé (vi) un universo plástico, cambiante,
lleno de maravilloso azar, un cielo elástico, un sol que de pronto falta o se queda
fijo o cambia de forma.
Ansié la dispersión de las duras constelaciones, esa sucia propaganda
luminosa del Trust Divino Relojero.
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